Elena Marrero

Autora: Elena Marrero Castellano

Estudiante del Colegio Heidelberg 4ºESO

 

Publicado en Canarias7 el 14 de junio de 2016

En el Foro CATPE Tránsito de Canarias Hacia la Sociedad del Conocimiento, estamos convencidos de que l@s jóvenes canari@s tienen mucho que decir en aquellos temas que afectan a su entorno y su evolución. Por ello, en esta ocasión y durante unas semanas, los artículos de opinión de CATPE los elaborarán ellos.

Este artículo surge de la iniciativa de una profesora que imparte la asignatura de ética, sus alumnos trabajaron bajo un formato de debate a favor y en contra y el ensayo comienza así:

La adolescencia es una etapa privilegiada: el cerebro se rediseña por completo” José Antonio Marina

Una sociedad, que se desarrolla en un momento apasionante, donde los recursos de conocimiento son cada vez mayores y que llegan más que nunca a todos los que lo demandan.

Los jóvenes hemos desarrollado un talento para sobrevivir en el cambiante mundo que nos ha  tocado vivir, es decir, un talento flexible, capaz a de aprender continuamente, con capacidad de análisis, hemos desarrollado la inteligencia emocional, el espíritu crítico, estamos motivados, sabemos planificar, somos solidarios, y hemos sabido aprovechar las innovaciones sin sentirnos angustiados por ellas.

Por todos estos argumentos, puedo confirmar que los valores de los jóvenes son apreciados por otras generaciones. Unas generaciones que no fueron educadas ni mejor ni peor sino instruidas para cumplir los objetivos que el momento demandaba; es decir, obtener buenos resultados académicos que garantizaban una estabilidad laboral. Las crisis no son el mejor momento para recurrir a los mayores; a ellos les desconcierta lo inesperado.

Tanto UNICEF como el Banco Mundial han advertido que la educación de la adolescencia, es la que asegura el progreso. El Programa de la Juventud de las Naciones Unidas y el Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF) celebraron una corta sesión informativa sobre la participación de los jóvenes, como parte del Año Internacional de la Juventud, el 12 de abril, en la Casa UNICEF en Nueva York.

Ravi Karkara, especialista en Participación de Niños y Adolescentes de UNICEF, habló sobre la importancia de la implicación de los jóvenes en el cambio social, en el crecimiento económico y en los temas de innovación tecnológica. Asimismo destacó la necesidad de incluir las aportaciones de los jóvenes para determinar los métodos de aprendizaje más eficaces al afirmar que “los asuntos de la juventud no llegarán a ningún sitio sin la implicación de los mismos”.

La juventud como tal, puede aportar bastante beneficio al mundo. Nosotros tenemos mayor conciencia social que nuestros antecesores, valoramos el trabajo en equipo, tenemos entusiasmo, ganas de actuar y trabajar para mejorar el mundo en que vivimos, compartimos nuestros conocimientos a través de la red, sabemos más de tecnología que nuestras generaciones precedentes…El momento en el que nos ha tocado vivir nos ha enseñado a gestionar bien el cambio y a desarrollar nuestra creatividad,  a pesar de que muchos, como Sir Ken Robinson, aseguran que la escuela mata la creatividad. Ejemplo de esto, es la cantidad de jóvenes que dispone de blogs sobre temas que nos interesan y lo mismo pasa con la oferta de youtubers y  booktubers que existe. Y esto la sociedad lo valora.

Otro ejemplo que muestra que los jóvenes son escuchados es el de Malala Yousafzai, una niña que estuvo a punto de morir por querer ir a la escuela. Una estudiante que empezó escribiendo en 2009 un diario de forma anónima para la BBC sobre su terrible experiencia siendo niña, bajo la violencia de los talibanes al norte de Pakistán. A partir de ese momento, su vida cambió radicalmente. A Malala le concedieron con 17 años, el Premio Nobel de la Paz en 2014, convirtiéndose en la persona más joven en acceder a este premio.

Nosotros, los jóvenes, somos capaces de desarrollar nuestra pasión. La pasión nos mueve. Richard Branson, el fundador de Virgin, simboliza la pasión por emprender a muy temprana edad. Lauda Dekker, la navegante que dio la vuelta al mundo en solitario a los 14 años, la pasión por navegar. Susan Polgar, la pasión por el ajedrez, y en muchos niños y jóvenes, la pasión solidaria que los llevó a fundar minúsculas ONGs, que después triunfaron.

Hoy en día, las tecnologías juegan un papel muy importante en nuestra sociedad. Para horror de muchos de nuestros padres, los jóvenes pasamos muchas horas delante de los móviles y los ordenadores. Pero invertir tanto tiempo delante de los dispositivos móviles no tiene por qué ser negativo. También podemos encontrar ventajas. Ejemplo de esta reflexión es el Homeschooling, una fórmula que facilita actualmente a unas 3.000 familias españolas estudiar desde casa. No todos los niños tiene las mismas oportunidades y esta novedosa fórmula acerca la educación a aquellos que no tienen un acceso fácil a un centro, sea por distancia, discapacidad u otros motivos. Otro ejemplo similar lo encontramos en los MOOC (Curso Online Masivo Abierto en sus siglas en inglés) que permite el acceso a la educación universitaria a cualquier persona del mundo, viva donde viva. En un territorio como el nuestro, esta posibilidad da una oportunidad a nuestros vecinos de las islas menores que, hasta la fecha, si querían estudiar una carrera universitaria, se veían obligados a mudarse a otra isla y no todos se lo podían permitir. Por ello, puedo afirmar que la tecnología permite que el conocimiento esté al alcance de todos y, por tanto, podremos contar con una sociedad más igualitaria.

Los adultos valoran nuestros talentos. A pesar de los recortes de la crisis, anualmente se dotan becas porque son conscientes de que nosotros seremos los líderes del mañana y los que desarrollaremos nuevas ideas. Seremos la próxima generación, la que llevaremos este mundo adelante y los que nos ocuparemos de ellos el día de mañana.

El mundo progresa, porque las nuevas generaciones crecen y los tiempos evolucionan, se desarrollan y se tornan mejores que las anteriores. Este avance hace que ya no estemos en la edad de las tinieblas y por ello nos valoran, nos escuchan y nos dotan de las herramientas necesarias para enriquecernos intelectualmente, para que, con el talento que todos- en mayor o menor medida tenemos- podamos desarrollarlo.

Nos escuchan porque el mundo necesita un pensamiento juvenil: ideas audaces, creatividad salvaje y, en especial, optimismo.

Nuestra sociedad busca gente reflexiva, planificadora, indagadora, que sean buenos comunicadores. Nuestra sociedad busca iniciativas jóvenes. Nuestra generación ha marcado tendencias de consumo, estilo de vida. Nuestra principal seña de identidad es que utilizamos constantemente los smartphones y las redes sociales y hemos nacido con la tranquilidad de que, con un golpe de click, tenemos acceso a toda la información que demandemos.

Todavía tenemos mucho que avanzar, sobre todo en algunos países, donde las mujeres que nos preceden están apoyándonos e informándonos para que la brecha que hoy por hoy existe, se estreche. A pesar de todo, las mujeres aún no hemos alcanzado la cima profesional en ningún lugar del mundo.

No tenemos miedo al riesgo y estamos altamente comprometidos. El momento que nos ha tocado vivir nos ha enseñado que las soluciones a nuestros problemas, en muchos casos, vienen de nuestra propia iniciativa y esto, definitivamente, los adultos lo aprecian e intentan que lo fomentemos. Efectivamente, los adultos, nos escuchan, nos valoran y nos apoyan.