Miguel Quintanilla 56

Autor: Miguel Quintanilla Eriksson

Miembro del Foro CATPE TCSC y director Ejecutivo MHP Servicios de Control

 

Canarias7 domingo 24 de enero de 2016

A pesar de los esfuerzos que gran parte de los países están realizando para estimular la recuperación económica, es una realidad que los índices de crecimiento global siguen siendo bajos al tiempo que las tasas de paro se mantienen muy por encima de los valores deseables. No cabe duda de que la capacidad para competir de un país es uno de los factores que contribuye a una mayor prosperidad económica y, en consecuencia, a unas mejores condiciones de vida para su población.

Bien, ¿y que hace que unas regiones sean más competitivas, y por tanto prósperos, que otras? Son muchos los factores que influyen en la capacidad que un país tiene de competir a nivel global, aumentar sus niveles de sus ingresos y ampliar las oportunidades para sus poblaciones. El World Economic Forum (WEF), formado por más de 1.000 empresas, todas ellas líderes globales o regionales en sus respectivos sectores, evalúa la competitividad de las 140 principales economías del mundo y lo hace analizando lo que ellos denominan los 12 pilares de la competitividad. El resultado de esa evaluación se traduce en la publicación del Índice de Competitividad Global, actualizado el pasado mes de septiembre, que establece un ranking global de países fruto de la valoración detallada de cada uno de estos pilares.

De entre los 12 pilares quiero poner especial atención en los de infraestructuras (transporte, energía y TIC), educación superior y formación (conocimiento), mercado laboral (especialmente en relación con la capacidad para retener talento), penetración de la tecnología e innovación. Es decir, el índice de competitividad atribuye más un tercio del éxito de un país a la capacidad que éste tiene de generar y retener talento, innovar y hacer uso de la tecnología (tecnología, innovación y talento). Si analizamos cualquiera de los tres países más competitivos del mundo (Suiza, Singapur o Estados Unidos) veremos que, aunque puedan ocupar malas posiciones en alguno de los indicadores (Estados Unidos ocupa la posición 96 en el indicador de macro economía y el 46 en sanidad), todos ellos obtienen puntuaciones muy altas en los indicadores de educación superior, uso de la tecnología e innovación (de nuevo Estados Unidos ocupa la posición cuarta en retención de talento y en innovación).

Una de las conclusiones que podemos sacar de este informe es que, si bien hay muchos factores que influyen en la capacidad de una región para competir a nivel global y hacerlo de forma sostenida en el tiempo, hay unos que tienen más peso que otros. Tecnología, innovación y talento, juegan un papel crucial en el presente y futuro de las regiones en este nuevo contexto de economía digital y mercados globales.

Esta nueva realidad, de sectores digitalizados, en la que las distancias ya no se miden en kilómetros sino en milisegundos, supone una extraordinaria oportunidad para Canarias, ya que va a permitirnos competir a nivel global mitigando algunas de nuestras debilidades (principalmente la lejanía con algunos de los mercados potenciales) y explotando muchas de nuestras fortalezas (especialmente el clima, la seguridad jurídica y la capacidad para generar talento). Pero el trabajo no está todo hecho, algunos aspectos relacionados con la tecnología, la innovación y el talento deben mejorar en los próximos años para que Canarias pueda mejorar su capacidad para competir. La retención del talento, el acceso a redes ultrarápidas o la transferencia de los resultados de investigación al tejido productivo son aspectos en los que Canarias todavía puede hacer progresos significativos y son, al mismo tiempo aspectos con un elevado impacto en la capacidad de una región para competir globalmente, porque ya no hay otra forma de competir.