Fernando Sáinz-MarreroAutor: Fernando Sáenz-Marrero

Miembro del Foro CATPE – Transito de Gran Canaria hacia la Sociedad del Conocimiento

 

Publicado en La Provincia el 11 de junio de 2016

El título de este artículo es casi robado de un libro. (“The Geography of Genius”.Eric Weiner. 2016), pero para reutilizarlo, tomando un buen número de sus argumentos y llevarlo a un sitio distinto pero que nos incumbe en Canarias. Es este un “libro de viajero” por siete ciudades distintas, incluyendo la antigua Atenas, la Florencia de los Medici, la Viena de los tiempos de Mozart entre otras, pasando por el extraño y excepcional caso en su recurrente y prolongada reinvención, aunque no ciudad, del californiano Silicon Valley. Se trata de la búsqueda de respuestas a cómo los grandes pensadores se ven influidos por el entorno del lugar y tiempo en el que las desarrollan. Es decir un paseo descubridor por los lugares más creativos del mundo a lo largo de la historia: ¿Por qué ciertos lugares, en ciertos tiempos, producen un buen número de mentes brillantes y grandes

ideas con grandes logros e impactos? Como era de esperar no hay una respuesta única, un único factor, una bala de plata que permita reproducir condiciones embotelladas y replicables.

Algunos elementos comunes si pueden entresacarse de este recorrido: 1.Lugares abiertos al exterior, cruces de caminos, ideas frescas y personas de distintas procedencias. 2. Lugares de absorción, integración transversal y multidimensionalidad en los conocimientos y experiencias innovadoras. 3. Lugares de amplia  experimentación y decisiones distribuidas, que aceptan los errores para aprender rápido de lo que no funciona. 4. Lugares con reto, fricción de tensión y disensión positiva, exigentes en la confrontación de opciones en equilibrios inestables.

Realmente no me interesan mucho los genios. En general me parece que no son muy gratos en la distancia corta. Si me interesa trasladar los elementos entresacados, en relación a la importancia y trascendencia del cultivo y promoción más generalizado del talento en un contexto geoeconómico determinado. Entre tanto uso y abuso del término, una definición apresurada y convenientemente marinada: “Talento es la gestión (sabia y sostenida) de la propia inteligencia (única y diversa)”. Sabia porque va dirigida a un propósito unificador, sostenida porque requiere esfuerzos continuados, única porque no hay dos iguales en sus partes heredadas o adquiridas y diversa porque está compuesta de múltiples matices y registros.

Así los lugares que favorecen el desarrollo del talento en cualquiera de sus dimensiones tienen: 1. Fuertes conexiones internas, como sistemas abiertos con múltiples vínculos de confianza entre actores y redes interpersonales de colaboración, que generan creatividad y hacen circular rápidamente ideas y decisiones. 2. Un marco geográfico reducido, donde el “cara a cara y codo a codo” necesario para el pegajoso intercambio de conocimientos, es circunstancial y posible. 3. Una buena dosis de dura pero sana competencia que hace de los diferentes rivales, colegas que pueden llegar a trabajar juntos con una cerveza de por medio. 4. Un reconocimiento explícito al talento, por parte de la comunidad, de los mentores y financiadores, dejando fuera la celebración de la banalidad, la vanidad y el famoseo. 5. Un aprendizaje en la acción por osmosis, por contacto fertilizador en las intersecciones entre actores e instituciones, sin primacía de la academia, ni estéril pleitesía al poder.

En la época que nos toca la geografía, la concentración urbana, del talento cuenta cada vez más. La creatividad, que triunfa en las ciudades como relación ubicada en un lugar apropiado, es el combustible limpio, renovable y sostenible de la nueva economía en la Transición hacia la Sociedad del Conocimiento.

¿De todo esto qué podemos aprender para el desarrollo internacional y circular del talento en nuestras ciudades capitalinas de Canarias y sus áreas metropolitanas insulares, de escala global intermedia en su marco geoeconómico como “secondary cities”?

Concluyendo ni Las Vegas ni Silicon Valley, ni Puerto Rico ni Singapur. Mejor no ensimismarse en la imitación de las supuestas buenas, ni mejores prácticas de ciudades-territorios imán de entornos culturales y estratégicos tan diferentes y de resultados, en algunas de sus dimensiones vistos con lupa, discutibles. Mejor entender las singularidades que las hacen únicas. Trabajar sobre los factores de contexto e idiosincrasia positivos a fortalecer y negativos a corregir. Desarrollar sus atractores urbanos realmente potentes. Construir competencias colaborativas y selectivas con otras ciudades en red de forma orgánica. Posicionarse de forma inteligente y diferencial sobre sus trayectorias de ciudades abiertas al cultivo del talento. ”Lo que en un país se honra, allí se cultiva”. Platón.